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Sonidos de Artaud

Recorrido por un espacio sonoro otro

Realización: Miguel Álvarez-Fernández
Locución: Luis Mata
Canal: Contextos
  • Imagen 1 del programa Sonidos de Artaud
    Antonin Artaud. Pour en finir avec le jugement de dieu (Para acabar con el juicio de Dios), 1947

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Antonin Artaud (nacido en Marsella en 1896 y fallecido en París en 1948) desarrolló, a través de lo que él mismo denominó el Teatro de la Crueldad, una nueva forma de dramaturgia en la que la importancia de la palabra hablada quedaba minimizada. El actor debía dejarse llevar por una combinación de movimientos físicos y sonidos inusuales, en un contexto caracterizado por la eliminación de las disposiciones habituales de escenario y decorados.

Una situación, como escribe el teórico Allen S. Weiss, “(…) donde los eventos teatrales no estarían ya subordinados a un texto escrito, como era el caso en el teatro occidental hasta ese momento. Se pretendía que éste (Teatro de la Crueldad) fuera un teatro antinaturalista, antirrealista y antipsicológico, en el que los gritos, los chillidos, los gemidos y todos los sonidos disonantes del cuerpo humano estarían equiparados con la palabra hablada, y donde el lenguaje mismo se utilizaría como una forma de conjuro destinado a crear un teatro de magia dramática y curativa”.

En su base teórica, la propuesta de Artaud se fundamenta en la idea de que el lenguaje limita la capacidad del espíritu para acceder a las sensaciones puras, que se encuentran esclavizadas por el principio de realidad. Para contrarrestar esta influencia, Artaud propone un teatro en el que se elimina todo vestigio del lenguaje, y en el que los actores se expresan mediante movimientos y actos, situados en un escenario casi desnudo. Estas ideas se recogieron, fundamentalmente, en el libro El teatro y su doble, de 1938, y, aunque no pudieron llevarse a cabo en términos prácticos, de una manera consistente, debido a las enfermedades crónicas (físicas y mentales, en parte derivadas de una temprana meningitis ), sí encontraron estas ideas, una plasmación sonora, siquiera parcial y tentativa, en su obra radiofónica Pour en finir avec le jugement de dieu, “Para acabar con el juicio de Dios”, de 1947, de la cual se continúan extrayendo algunos fragmentos.

El estreno radiofónico de Pour en finir avec le jugement de dieu, “Para acabar con el juicio de Dios”, estaba programado para las 22:45 del lunes 2 de febrero de 1948, pero fue suspendido tan sólo un día antes de esa fecha. El director de la radio francesa prohibió la difusión de la pieza debido entre otras cosas, a su contenido escatológico, que se fusionaba con proclamas anticatólicas y antiamericanas.

No fue, por tanto, posible el estreno radiofónico de esta composición (sólo treinta años después la pieza se emitiría a través de Radio France), ni tampoco fue posible que su autor la escuchara a través de la radio, puesto que Artaud murió el 4 de marzo de 1948.

La muerte marca, por tanto, una obra abocada, ella misma, a poner fin, a acabar con el juicio de Dios.



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  • kHzlxbeoVccqHk dice:

    Of course, a poet can’t hear of vneryoee there are so many poets that one is bound to be constantly over-looking great writers, and it’s not like this list of poets mentioned is conclusive in anyway or would be a list most poets would compile of essential writers, so, in that respect, I can’t be shocked that some random poet has not heard of other random poets, since there are many random poets. Though, that particular list contained enough big names that, I guess, young poet man should have heard of them. Maybe he wasn’t reading at all, or, if he was merely relying on teachers to tell him what to read, he’s already an idiot.I’m of two minds on this. I agree that, depending on what program you’re in, you can receive a narrow education and only be exposed to those poets whom the professors like. On the other hand, regardless of whether you’re in an MFA program, it’s still your responsibility as a writer to seek out books and poets and to educate yourself. You should be doing that at all times anyway and should be aware that a handful of poetry teachers are going to expose you to what they’re familiar with. This is no surprise or secret. There are just too many poets in print to cover all the bases.And no, I don’t think you need an MFA to become a good writer. Not sure which program Shakespeare attended (Iowa?). However, there’s nothing really wrong with spend 2-3 years working on your craft with several other writers in close proximity. Sure, you can do that elsewhere, but the intentional immersion (though not priceless, indeed pricey) involves an act of committment that can force you, in ways not otherwise possible for you, to get serious.That, and, the market value for an MFA in creative writing is growing. I hear GM is hiring poets to design the lines of their new hybrids. (A previous experiment was conducted with poets working on the Nissan Stanza.)