Escribe Karl Marx en El Capital: "Esta acumulación originaria desempeña en economía política aproximadamente el mismo papel que el pecado original en la teología. (…) Se nos explica su origen contándolo como una anécdota del pasado. En tiempos muy remotos había, por un lado, una élite diligente, y por el otro una pandilla de vagos y holgazanes. Ocurrió así que los primeros acumularon riqueza y los últimos terminaron por no tener nada que vender excepto su pellejo. Y de este pecado original arranca la pobreza de la gran masa (que aún hoy, pese a todo su trabajo, no tiene nada que vender salvo sus propias personas) y la riqueza de unos pocos, que crece continuamente aunque sus poseedores hayan dejado de trabajar hace mucho tiempo."

Tres siglos antes, en Brevísima relación de las destrucción de las Indias (1552), escribía Bartolomé de las Casas que "la causa por la que han muerto y destruído tantas y tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por ser su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas (conviene a saber): por la insaciable codicia y ambición que han tenido."

El paréntesis entre ambos es el que comprende Principio Potosí, un proyecto expositivo, de investigación y debate que trata la lógica de la acumulación en su relación con el discurso colonial.

Compartir

Fecha:
22/02/2010
Realización:
José Luis Espejo
Licencia:
Creative Commons by-nc-sa 4.0