En la década de 1930 el mundo asistió a la generación de nuevas políticas de representación íntimamente ligadas a los gobiernos totalitarios. Los artistas, posicionados respecto a estos regímenes, se sirvieron de los medios de masas para reconfigurar una cultura visual que atravesara y superara sus propios límites formales. Adquiriendo significados relevantes en el cuerpo social de sus lugares de destino, tan dispares como el ámbito de lo textil, lo postal o las ferias internacionales, la cultura visual se convierte en un fenómeno mediático que llega a múltiples lugares e individuos. La publicidad, el diseño, el cine o el arte postal se convirtieron en herramientas de uso habitual de los creadores que no abandonaron por ello otros medios, como el pictórico, que si bien se ajustó a las preferencias semánticas del momento político no renunció a continuar sus búsquedas formales y conceptuales en curso.

La imagen, portadora por tanto de otra información además de la visual, se presentaba como un estímulo para el pensamiento, el desarrollo de ideales políticos y la forja de conmoción colectiva. Como explican los especialistas entrevistados con motivo del seminario internacional Encuentros con los 30 que tuvo lugar en marzo de 2011 en el Museo Reina Sofía, la cultura visual experimentó una profunda transformación protagonizada por la hibridación de los medios y sus habituales canales de representación.

Nos encontramos en los años 30 con un arte que no habla solo de sí mismo sino de su entorno, una cultura visual que es por lo tanto un testimonio vivo de una época y marca sin lugar a dudas el camino de la actual, en la que más de siete décadas después los medios y la política continúan en su viaje conjunto.

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Fecha:
10/04/2011
Realización:
María Andueza
Locución:
Luis Mata
Licencia:
Creative Commons by-nc-sa 3.0